
Esta noche atávica,
parida entre opacado brillo
y versos prisioneros,
roza con su silencio oscuro.
Arremete sin subterfugios,
me hace rememorar de la copa vacia,
del viento amainado,
de tu cabellera de sol,
de tu cruel resplandor,
de lo que se ha detenido,
sin sentido, un poco el mundo.
Pero yo no creo,
va muy rápido este
giro, con sorna me despacha
hirientes besos, lacera
la piel,
entona antiguas églogas
de un tiempo que no puedo
recordar.
...Me hacen creer que
el mundo se ha detenido,
mi pequeña flor furtiva,
pero yo no caigo,
esta noche es un can rabioso
que corre hacia algún
lugar,
al que ya no pertenecemos.
Cómo me gustó este exquisito lamento de amor!
ResponderSuprimirLibera a eso versos...ellos volarán hasta dónde ella.
Precioso Jaud... la comparación de la noche con el perro rabioso me ha parecido deliciosa.
ResponderSuprimirBesos
Cita
Hay noches crueles, pero no debemos dejarnos engañar por su maldad. Nunca es tan terrible como ellas nos lo pintan y al llegar el día podemos comprobarlo. Pero qué eternas se hacen...
ResponderSuprimirIntenso poema
LOli, bonita, me alegra que te haya gustado. Tienes bbuenas intenciones, gracias. Besos
ResponderSuprimirCita, pues si, esa imagen me asalto como a la 1 am, y bueno, gracias po rle comentario. Besos
ResponderSuprimirAlís, si, hay noches que nos oprimen popr alguna razón, pero de alguna manera s elo permitimos. Gracias siempre por tus comentarios alentadores. Un beso
ResponderSuprimirson unos poemas preciosos
ResponderSuprimirHola Lyra, bienvenida. Gracias por tu amabilidad. Es un gusto tu visita.
ResponderSuprimir