
Cómo puedo hacer que oigas
al decirte que
quiero ser la roca a la
que se amolda tu cauce?
Y que dejes de ser la
lágrima de mi tristeza;
mirada de verano y sal,
cantar de prohibida sirena.
Cómo puedo amarte sin
extraviarme?
Este amor me niega, pero nada he
perdido, porque sólo se siente
el licor tierno que volatiza
en tu sonrisa.
Soy sólo un hombre
adormitado en el efluvio
de tus alas, un extraño,
un autor incrédulo.
El caballero insensato,
que rivaliza cada día
con tu miedo.